Ir al contenido principal

Botero, homenajeado en Roma a los 85 años


Se inauguró una gran muestra dedicada al artista colombiano




Piero Della Francesca (díptico), 1998




ROMA.- Vuelven las "gordas" de Fernando Botero. En un homenaje para celebrar su 85 años y su brillante carrera, se inauguró hoy en Roma una gran muestra antológica dedicada al artista colombiano.


En la megamuestra alojada en el Complesso del Vittoriano -el espacio expositivo que se levanta detrás del inmenso monumento a Vittorio Emanuele II, en el corazón de Roma- que continúa hasta el 27 de agosto, el público puede sumergirse como nunca antes en el mundo de Botero. Sus gordas, claro, pero también sus otras figuras, siempre abundantes, sus colores fuertes -"inspirados en latinoamérica", tal como el mismo artista explicó-, su mirada única del mundo.


La primera dama, 1989. Foto: Gentileza Complesso del Vittoriano


"Estoy muy contento de inaugurar esta antológica aquí en Roma", dijo el maestro, que cumplió 85 años el 19 de abril pasado y que fue la estrella de la inauguración romana. Aunque no se explayó demasiado, dijo entre otras cosas que "el arte tiene que dar placer".



Hermanas, 1969-2005

Hermanas, 1969-2005. Foto: Gentileza Complesso del Vittoriano


Botero admitió la influencia del Renacimiento italiano y del arte occidental de los siglos pasados en su obra, aunque destacó que la inspiración siempre le llegó de su tierra latinoamericana. "Vine a Italia a los veinte años, como estudiante", recordó el famoso artista, que habla perfecto italiano y vive parte del año en Pietrasanta, un pueblo de la Toscana, donde tiene una casa y un taller.



Vista de las salas del Complesso del Vittoriano

Vista de las salas del Complesso del Vittoriano. Foto: Gentileza Iskra Coronelli/Complesso del Vittoriano


Tal como destacó el curador de la exhibición, el italiano Rudy Chiappini, la muestra de Botero inaugurada en la ciudad eterna "por primera vez, finalmente, permite una visión de conjunto de la obra del maestro colombiano". Al destacar el estilo inconfundible del pintor y escultor, Chiappini subrayó que "hoy tener estilo propio es raro". "En otro período se hubiera hablado de un cuadro con formas estilo Rubens, pero hoy se habla de cuadros boterianos", elogió el experto.

Fachada del Complesso del Vittoriano

Fachada del Complesso del Vittoriano. Foto: Gentileza Iskra Coronelli/Complesso del Vittoriano


Dividida no por criterios cronológicos, sino temáticos, la muestra recorre los más de 50 años de trayectoria de Botero, a través de 50 cuadros capolavori venidos desde diversas parte del mundo y cinco esculturas de bronce. Al comienzo del recorrido pueden verse telas de gran fama con las que el artista colombiano quiso homenajear a grandes genios como Velázquez, Rubens y Piero della Francesca -notable en un díptico-, conectándolos con su cultura latinoamericana.

Fernando Botero

Fernando Botero. Foto: Gentileza Iskra Coronelli/Complesso del Vittoriano


Otro sector está dedicado a naturalezas muertas estilo-Botero, es decir, con volúmenes enormes, que recuerdan las de Cezanne, esenciales en su obra. Luego hay una sección religiosa, marcada por la ironía, aunque el pintor y escultor siempre advirtió que aunque no es religioso "en el arte la religión es parte de la tradición". Allí se destacan un más que original Cristo crucifijado y un cardenal durmiente, entre otros.

Mujer sentada, 1997

Mujer sentada, 1997. Foto: Gentileza Complesso del Vittoriano


La impronta latinoamericana, presente en todas las telas, es evidente en la siguiente sala con imágenes de la vida colombiana. Después de un sector dedicado al circo, del que Botero se enamoró cuando vivió en México y quedó atraído por sus personajes, colores y movimientos, la muestra concluye quizás con la parte que más encandila al público: los desnudos. Ahí hay varias gordas: en el baño, ante el espejo, en los albores de la civilización, junto a Adán...

La Fornarina, 2008

La Fornarina, 2008. Foto: Gentileza Complesso del Vittoriano


Consultado sobre el motivo que lo lleva a pintar gordas, Botero fue claro. "Cuando hago una figura humana, una mujer, un hombre o un animal, siempre me interesa su transformación y la exaltación de la forma para encontrar su sensualidad", contestó. "No hace falta nadie que explique el cuadro -agregó-. Todo está ahí, presente: el volumen, el color y tienen que dar placer".

Comentarios